Una pieza maestra, o modelo, es el positivo a partir del cual se cuela la silicona para obtener el molde. De ella salen todas las copias, así que cualquier defecto suyo se reproduce en cada pieza. Por eso importan tres cosas por encima del resto:
- Acabado superficial. La silicona copia hasta la última línea de capa. Cuando la pieza final tiene que salir lisa, fabricamos la maestra en resina, que sale prácticamente sin marcas, o aplicamos postprocesado hasta dejar la superficie a punto.
- Desmoldeo. La maestra tiene que poder salir del molde sin romperlo: ángulos de salida suficientes, aristas redondeadas y, si la geometría lo pide, partición pensada desde el diseño.
- Estabilidad. La pieza tiene que aguantar el proceso sin deformarse ni reaccionar con la silicona, que cura con calor propio.
Además de la maestra, fabricamos la matriz o caja de molde: el elemento rígido que contiene la silicona durante el colado y define el volumen del molde. Cuando el proyecto lo necesita, añadimos referencias y encajes para que las dos mitades cierren siempre en la misma posición.

